El camino al medio ironman se llama "si, se puede".
La previa.
Cuando Mariana me preguntó si iba a escribir este blog me quedé pensando, no sabía por donde empezar. En la entrada anterior tenía claro lo que iba a poner pero en este no. Muchas cosas que no fueron como esperaba. Algunas que no gustaron y otras son un regalo del cielo.
En diciembre cuando me resolví por fin a hacer el half Colonia postié la frase de Saint-Exupery "Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad." El problema es que deseos y realidades no siempre van por el mismo camino. Hay realidades que podemos cambiar individualmente y otras que no. En ese momento tenía muchas dudas y muchos temores. Pero, buah, en un momento resolví tirarme al agua, pasar el punto de "no retorno" y darle para adelante. Acá voy a tratar darle forma a algunos sentimientos y vivencias sin pensar mucho en la prosa.
En diciembre cuando me resolví por fin a hacer el half Colonia postié la frase de Saint-Exupery "Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad." El problema es que deseos y realidades no siempre van por el mismo camino. Hay realidades que podemos cambiar individualmente y otras que no. En ese momento tenía muchas dudas y muchos temores. Pero, buah, en un momento resolví tirarme al agua, pasar el punto de "no retorno" y darle para adelante. Acá voy a tratar darle forma a algunos sentimientos y vivencias sin pensar mucho en la prosa.
Por dónde empezamos?
Ese punto no está bien claro, en febrero del año pasado hice el tria olímpico en Carmelo, un poco antes había hecho el sprint en Montevideo. No pude hacer más nada el verano pasado pero quedé con la idea fija (me han dicho alguna vez que soy obsesivo;)) de prepararme para hacer la temporada de trías este verano. En abril le planté a Tato eso mismo: prepararme para la temporada siguiente pero siempre pensando en distancias olímpicas. Ahí vinieron varios planes, que fui llevando lo mejor que pude. Mientras tanto el duatlón en Montevideo, las carreras de Trail en Cabo Polonio, Rocha y el Penitente.
Cuando se acercaba fin de año me hice los exámenes médicos y los trámites para federarme y hacer la temporada regularmente. El tema fue que hubo problemas con el calendario, hasta último momento no se supo cómo se hacía ni cuando. También surgió un viaje a mitad de febrero y eso me cortaba todo. Además en noviembre se lesionó el Tato. Por lo tanto me quedaba sin entrenador, sin plan y sin temporada.
Ahí vino Ale y me propuso el Half Colonia. La fecha y el lugar eran ideales, el problema es que yo estaba preparado para un olímpico. Para hacer el Half tenía que aumentar la natación y más que duplicar las distancias de ciclismo y pedestrismo. Todo un viaje 1900 m nadando, 87 km pedaleando y 21 corriendo. Los pro lo hacen en 4 horas pero yo calculaba que podría llevarme más de 6 horas. Tirarme a hacer el half era una apuesta complicada. Y acá va el reconocimiento para Ale, siempre siempre me dio para adelante, desde el primer tría. Nunca me hubiera tirado al agua sin ese aliento!
La calle empedrada.
Cómo es la preparación para una prueba de estas? y bueno, si uno tiene mil cosas y el entrenamiento no es lo primero no queda otra que tener paciencia y constancia. Y meterle todo el tiempo. Los fondos de piscina interminables 1 hora sin parar. Nadar 25 metros, dar la vuelta, patear fuerte la pared, flecha y brasear de nuevo, tratando de cuidar los mil detallecitos que nos permiten movernos en un medio casi mil veces más denso que aire con eficiencia y dale que es tarde, una y otra vez. Y las pasadas por la rambla, cuestas, arena, y después arena y cuestas y en el medio sentadillas, estocadas o lo que toque. Y llueve y tratás de olvidarte. Y al frió lo ignorás. Y del viento te reís a ver si así afloja un poco.
Cuando llegó el calorcito volví con fuerza a la bici. Las salidas domingueras de madrugada. Poner el despertador bien temprano, café con leche, tostadas, fruta y salir. Hasta el Pinar por lo menos no paramos. Si hay algo que distingue al ciclista es la camaradería y la solidaridad. Siempre se saluda, pasa un ciclista del otro lado de la rambla y siempre hay un gesto de aliento. Si uno se para por algún problema, siempre alguno se detiene y ofrece una mano. Si viene un pelotón siempre se invita al ciclista solitario a integrarse.
Acá va el reconocimiento para Estela, porque es ella la me aguanta todo esto y mucho más. Todas las veces que me levanto de madrugada para salir o las que vuelvo de noche agotado. Incluso me acompañó en alguna salida. Cuando dudaba me dio para adelante y fue determinante para que me tirara a hacer la prueba.
A principios de diciembre salió las "4 horas del lago". Una excelente oportunidad para no ganar experiencia en la natación con la mejor compañía.
Por suerte se concretó finalmente el calendario de trias. A fines de diciembre fuimos a Piriápolis con Estela. Fue un día feo, se venía la tormenta y redujeron el tramo de natación. No quedé contento porque fue todo medio raro y terminé muy cansado. Pero sirvió como experiencia.
Se acerca la fecha
Se venía la fecha y por suerte tuve todo enero para meterle. El 9 hicimos un ensayo con Daniel y Ale. Nadamos casi toda la distancia con traje, más de 3 horas con bicicleta pero de montaña, y después corrimos lo que pudimos, no llegamos a cubrir toda la distancia porque el calor estaba muy complicado. El ciclismo lo hicimos por trillos en medio del campo, lugares preciosos ahí nomas a unos kilómetros de la interbalnearia.
Lamentablemente el tema del filtro de solar tuvo algún problemita...
El 15 de enero nos fuimos para el norte, o casi, con Daniel, a Paso de los Toros y ahí dimos otros pasito. Para Daniel fue su primera tria. Quedamos contentos porque terminamos bien, a buen ritmo sin liquidarnos. A la vuelta nos escapamos de la tormenta por poco.
No pudieron faltar las travesías con Stella y también Juan se sumó. Para los que no la conocen la flaca siempre está dispuesta. Le decís para salir a correr el domingo a las 6 y por más que llueva y se haya acostado a las 2, nunca falta.
El día antes
y bueno, llegó la fecha. El día antes rumbeamos pa' la Colonia. Ale, Mariel con Sofia incluida y Vane. Más tarde se completó con Mariana que trajo los scones en Turil.
En la tarde antes el tiempo ya se estaba poniendo feo, nubes oscuras y lluvia, la mano venía fulera para el domingo. Por supuesto que a la noche me cuesta pila dormir. La cabeza me da vuelta y no tengo nada de sueño. Más de las 2 consigo dormirme. Poco antes de las 6 suena el despertador.
La mañana de invierno
5 de febrero? parecía invierno! Mucho viento, el agua picada y marrón, cuando llegamos a la largada escuchamos la confirmación de lo que ya era obvio. Se suspendía el tramo de natación. El pedestrismo se dividió en 2 partes: 5.25 km, los 87 km en bici y vuelta a correr 16 km.
Recalculo todo. El traje de neopreno, la gorra, los lentes se quedan guardados. Ponerse championes y al poco rato largar. Los primeros 5k son como una entrada en calor, lo hacemos a buen ritmo. Primera transición y a pedalear. En la primera vuelta ya se veía como venía la mano. El circuito iba del Real de San Carlos hasta donde se acaba la rambla frente al liceo. Una parte plana y despejada, pero 3 repechos y sus respectivas bajadas. A la ida hacia el centro con viento a favor, muy buen ritmo pero la vuelta se hacía dura, especialmente los repechos donde había que poner plato chico y piñón grande y meter mucha pata.
Ahí también ya vi lo otro. La mejor hinchada. Mari, Mariel y Vane alentando.
En todas las vueltas estaban ahí. A mitad de la carrera desplegaron los carteles que habían preparado disimuladamente la noche antes. Apenas podía leerlos. No era que pasara muy rápido sino que no me daba la cabeza para prestar atención a la bicicleta y a los carteles! Recién cuando llegué pude verlos bien. En un momento sacaron de algún lado unas máscaras de marcianitos.
Las vueltas se hicieron las largas. Mientras tanto seguía el plan de alimentación de Germán: gel - ticholo- gel - ticholo, cada vuelta iba alternando agua y gatorade. Un aplauso para la organización de la prueba. Mucha hidratación en todos los tramos (y los voluntarios con mucha paciencia). Se supone que cerca de las 3 horas de cualquier prueba se alcanza el "muro". El momento que se acaban las reservas de glucógeno y el organismo que tiene que metabolizar lo que encuentra, pide a gritos largar todo, el no va más. La verdad que no lo sentí. Cansancio y piernas pesadas si. Amenazas de calambre también pero no llegué en ningún momento a bajar la general ni tampoco se concretaron los calambres.
Mientras tanto, el viento, lejos de amainar estaba cada vez peor. En los lugares más expuestos cuando venían ráfagas laterales había que tener mucho cuidado de no perder el equilibrio y caerse.
Mientras tanto, el viento, lejos de amainar estaba cada vez peor. En los lugares más expuestos cuando venían ráfagas laterales había que tener mucho cuidado de no perder el equilibrio y caerse.
Bueno, por fin terminé las vueltas y pude dejar la bici. Una transición medio desordenada porque apenas podía desprender los velcros.
Y ahí empezamos a correr. Durante la primera vuelta había muchos competidores alrededor. Ahí más o menos era cuando estaban terminado los que salieron primeros. El problema fue que se largó a llover, primero mansamente, pero después fue subiendo en intensidad y en viento. A la ida ibas volando pero a la vuelta se complicaba. La sensación era de correr pero que los pies quedaban siempre en el mismo lugar! Buscaba ponerme de costado para no ofrecer tanta resistencia. Volaban ramas y se hacían olitas en los charcos Menos mal que tenía lentes de sol porque la arena o tierra que volaba y el agua de frente molestaba en los ojos.
Esa parte fueron 3 vueltas. La primera como les contaba con muchos corredores alrededor, en la segunda bajó el número a medida que iban llegando. Cada vez llovía más fuerte. Los voluntarios de los puestos de hidratación se protegían como podían. "Nuestra hinchada" dónde estaría? Habrían conseguido dónde resguardarse? Estaban al firme. Por suerte Mariel encontró donde protegerse.
Cuando me quedaba una vuelta y poco me entró el pánico que suspendieran la prueba, no hubiera sido raro, los que quedábamos éramos los rezagados y llovía mucho. Por suerte no se escuchó ni un solo trueno. Mentalmente me estaba preparando para seguir aunque dieran por terminada la prueba. Cuando hago el último retorno para empezar la última vuelta, la chica que controlaba en ese punto no dice ni pío así que seguí expreso.
Esa última vuelta fue la mejor. Durante la ida me encuentro y me abrazo con Ale que estaba terminando. Durante toda la ida voy felicitando a los que van de regreso y no les queda nada para terminar. Es un momento único, llevábamos más de 5 horas y media de esfuerzo contra todo. Cuando doy la vuelta, me quedan solo 2.6 km, ahí afloja la lluvia, y voy alentando a los pocos que venían atrás mío. Ahí en esos metros cuando a lo lejos se ve la meta me emociono terriblemente, me saltan unas lágrimas cuando voy pensando en todo el camino que me llevó hasta ahí.
Cuando me voy acercando a la meta y me faltan pocos metros se acerca Mariana, y en seguida Vane, nos abrazamos fuerte. Cruzo la meta con ellas. Ahí aparece Ale y también se suma al abrazo.


















mágico!
ResponderEliminarse me puso la piel de pollo...la misma cuando los estaba alentando.
ResponderEliminarq lindo, lo leímos juntos con Heber, te mandamos a vos y a la barra alentadora un abrazo!
ResponderEliminarAdmirable Artur!!! Siempre fuerte! Abrazo!
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